En pocas palabras, en mínimas extensiones: Te necesito.
Y no para que me vean y digan: ¡Ya era hora! o ¡Qué suerte has tenido!.
Te necesito para conversar, para escuchar, mientras platicas, de tu voz el sonido.
Te necesito para mirar una película aburrida y no aburrirnos.
Te necesito para saber a dónde llegar o dónde buscar abrigo.
Te necesito para despertar con alguien y sus ronquidos.
Te necesito para preocuparme si estás enfermo o con frío.
Te necesito para hacer una fiesta en tu piel y dormirnos....
En pocas palabras, en máximas extensiones: Te necesito.