Dormido estás, quietecito sin mirarme,
acurrucado en la almohada cercana.
Juntito a mis latidos,
... Juntito a mis miradas,
quietecito, tranquilo y sin tocarme.
Has disipado los rencores de la tarde.
Inquietas, otra vez, a éstas mis palabras.
Ahora mientras duermes no oso tocarte,
prefiero ser quien vele tu sueño con el alba.
Y no quisiera dejar de verte, de observarte,
así sereno, cual clavel en plena mañana,
tibio, gentil, feliz ... y sin molestarte
robarte un beso divino... un beso que sana.
