Tu imagen serena y maliciosa,
se detuvo de nuevo frente a mí
y mi ser se metió en esas olas,
esas que roen cuando estas aquí.
Y reíste.
¡¿Porqué lo hiciste?¡
¿Porqué osaste sembrar en mí,
ese sentimiento del verte constante,
ese querer tenerte siempre aquí?
Y fue así,
como te anclaste
a mis orillas de mi mar sin fin..
Porque , ojo, Cariño,
ya es muy tarde,
ya está decidido:
TE HARÉ FELIZ.
