Estás en cada palabra no dicha,
en cada mensaje no enviado,
en cada frase no escrita,
en cada oración sin predicado.
Estás aquí.
Allá.
En todos lados.
Estás donde debes estar porque está escrito.
Aún cuando mis ganas intenten reescribir lo antes dicho.
Estás allá.
Estás acá.
¡Me estás tocando!.
Estás en cada movimiento tardío,
en cada verso,
en cada remanso.
Estás pudiendo no estar donde yo quiera.
Estás parado,
o quizás besando.
Estás en mi mente cual sendero,
sendero agreste, furtivo y cruel.
Estás entre mis labios rojos,
estás bajo la aurora de mi piel.