miércoles, 3 de febrero de 2016

LABIOS ROJOS

Se tomó la molestia de caminar por la lluvia,
no, no quería sentir el agua en su andar,
simplemente salió,
a acariciar las sombras
del vaivén de las olas del mar.

Se paró cara a cara como quien no estorba,
como quien se limita a saborear
el placer de los instantes que sobran,
del antojo que se tiene al pensar.

Se acurrucó en su abrigo que no ahoga
ni una gota de la lluvia al silbar,
y mientras los pasos del cielo se colan
su pensamiento divaga. Se va.

Silba con esos labios rojos pintados
y sobresalen las gotas del mar,
sigue cara a cara hacia el horizonte
sigue cantando sin parar.





Y si...

¡Y si tienes algo para arrebatarme!, ¡Y si tienes la más mínima idea de esto!,   ¡Róbame el silencio que aquella tarde esculpiste en mi ge...