Sonríes dulcemente mientras me miras,
Mientras quieres cobijarte sobre mi pecho,
Mientras tus labios susurran caricias,
Caricias que trazan olas sobre mis besos.
Sonríes cual alborada renaciente en cielo,
Cual instante apacible, bello y duradero,
Cual relámpago de clamor y de malicias,
Malicias leales a gobernar mis cimas.
Sonríes porque te creó así el Padre Nuestro,
Porque te fundó para sustentar mi vida,
Para irradiar de amor a mi vasto sendero,
Para ser de todos mis delirios: la cobija.