A EL
I
Lentamente te has acercado
Y has incrustado tus anclas
A la ribera tierna de mi alma
Convirtiéndote en lo soñado.
Acércate, despacio muy tan a mí,
No, no tengas miedo, ni temor.
Seré cardumen en tu rio interior
Y exploraré tu cuerpo y tu sentir.
Amor, Ven al universo de Eternidad,
De caminar por las orillas del cielo,
De traer en la ropa la alegría de amar,
De trazar una risa y encontrar un sueño.
II
Llegó el instante que había esperado,
Llegó y pasó como un dulce sueño.
Creía estar divagando y en tus brazos
Suspiraba y suspiraba nuestro encuentro.
De pronto tu mirada en mi silencio,
De pronto tu sonrisa irradió un te quiero,
De pronto despierto ante tu desconcierto,
Suspiro y me digo: “Estas soñando…
de nuevo…”